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Educar para enamorarse del mundo |
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| Por María Teresa Pozzoli(*) |
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"el
gran misterio no es que hayamos sido André Malraux en "La condición humana" |
De aves y de reptiles...
Un pequeño dinosaurio, el Sinovenator
Changüí de 130.000.000 de años de antigüedad acaba de ser descubierto
por un equipo de paleontólogos chinos; pequeña gran bestia bípeda y carnívora
que con sus grandes ojos fijos, -como es la mirada que viaja a través del
tiempo- echaría luz a nuestro incompleto conocimiento de la historia evolutiva.
Porqué ?, porque el Sinovenator sería la pieza clave de la bifurcación desde
la cual se habría producido la división entre reptiles y aves. Dos clases de
animales en las que, paradojalmente, podríamos ver reflejado nuestro
comportamiento humano. Si se me permite la analogía... es la experiencia
educativa la que podría ir gestando un pasaje transformativo del campo morfogenético
que implicara dejar de vivir como reptiles para vivir como lo hacen los pájaros.
Karl Sagan afirmaba que la cultura
individualista contemporánea había hecho que grupos humanos completos se
comportaran como seres reptílicos. En su etología, los reptiles actúan de
modo distante, siendo poco afectos al contacto con otro par, dado que si algo lo
caracteriza a estos seres de sangre fría es su condición de no acoger a sus crías.
Mientras el reptil tiene una existencia que
transcurre adherida al ras del suelo, cercana a las humedades y fangos de la
tierra por la que se desliza, el ave surca los cielos, y desde lo alto puede
visualizar con perspectiva lo que ocurre aquí abajo en el terreno. Sus alas son
la condición que hace a su autonomía de movimiento y su vuelo es la metáfora
de un posicionamiento elevado que permite una metaperspectiva; con cada nueva
incursión, los pájaros, por los aires reactualizan nuestra imagen arquetípica
de libertad.
Una reptílica manera de educar
En teoría, la tarea educativa tiene por
finalidad reproducir generacionalmente las pautas reguladoras del
auto-sostenimiento humano; en la praxis -más realista-, la educación como
institución se ha puesto al servicio del mercado, reproduciendo el
individualismo y la paradoja de almas atrapadas en un egoísmo del que solo
deviene el aislamiento -reptílico- existencial de la soledad. Así es
como los economistas y los tecnócratas del sistema requieren de los educadores,
la función de forjar nuevas camadas de seres emprendedores, con iniciativa para
la productividad, competitivos, multiplicadores de bienes, devoradores de los
productos y servicios que de modo inagotable ofrece el mercado; ah ! y además,
ávidos e insaciables.
Aunque, la crisis no es solo económica,
abarca todos los sistemas de la vida: la explotación de la naturaleza,
la deteriorada calidad de la relación con nuestros congéneres, la negación de
nuestro mundo interior, por mencionar algunas de las dimensiones críticas más
sobresalientes de lo que los ecologistas llaman un 'ecocidio'.
Algo ocurre con nuestra negligencia
-irresponsable ¿ o inconsciente ?- como educadores que contribuimos a
reproducir ad-infinitum un modelo que está en crisis y que genera una
existencia limitada y reptílica.
Lo que nos mantiene atados a la equivocación,
de seguro no se corrige con un retoque cosmético al currículum, ni con
privilegiar objetivos educativos más o menos progresistas o relacionados con la
cibernética de los nuevos tiempos, aquí el tema es más profundo e integral,
es una cuestión de paradigma; ideas que permanecen por largos periodos y que,
sin embargo, representan cada vez menos el espíritu de totalidad y de unidad
desde el que es urgente repensar el mundo. Orientar la acción de lo humano
hacia el futuro, que en realidad es mañana mismo, nos obliga al reconocimiento
primario de los vicios y las limitaciones de nuestra reptílica manera de
educar.
¿ cómo contribuir desde el modelo
educativo a preparar seres humanos que se enamoren del mundo del que forman
parte?
¿ cómo hacer seres emocionalmente
maduros, contactados con su ser interior y espiritual, auto-observantes, vigías
del Universo ?
El paradigma controla no sólo las teorías y los razonamientos científicos,
sino también el campo cognitivo general de una cultura y, por supuesto, la
praxis derivada de los principios teóricos, explícita o implícitamente
formulados. El paradigma está implícito en la lógica que reproduce el sistema
educativo, y queda impreso en los conceptos, sentimientos y actitudes respecto
de la manera de pensar la propia vida, la realidad circundante y el mundo en
toda su vastedad.
Si no incorporamos otra manera de ver la
realidad, de la que se desprenda un sentimiento de hermandad con la creación
entera, es muy difícil que cambie nuestra actitud hacia todos los sistemas
vivos, en los que se halla 'lo humano'.
Transformar los contenidos de los objetivos
educativos para posicionarnos en un nuevo paradigma requiere forjar un
meta-punto-de-vista, integrador y abarcativo (como la analogía de los 'pájaros').
Contagiar ese espíritu de totalidad y de unidad que es propia del Universo,
requiere de un acercamiento psico-histórico que deconstruya el aspecto interno
de los problemas, tratando de detectar aquello en lo que desde lo microsocial e
individual contribuye a que suceda, reconociendo con honestidad los vicios y
aciertos legados de nuestro proceso civilizatorio. Sin ello, tampoco le
hincaremos el diente a la revisión de las variables más estructurales en la
que se monta nuestro modelo de desarrollo ya agotado.
La visión antropocéntrica difundida por
el sistema educativo como herencia de la Ilustración, nos fue conviertiendo en
explotadores irresponsables de los recursos naturales, en controladores
'conquistadores' de territorios ajenos, -no solo a nivel de países y de
regiones, también a nivel interpersonal- en poseedores insaciables de bienes
para sentirnos más seguros e infalibles, en devoradores permanentes de objetos
y de sueños sin destino...
Y no habrá provisión hecha que pueda
alcanzarnos para devolvernos a la sustancia de los sueños, que es la materia
originaria de nuestra propia alma silenciada. Sólo habrá dirección, ascensión
y diligencia hacia algo, a través de la completud que aparezca con el sentimiento
de integración al Universo y estese logrará, indudablemente, por nuestra
conexión a un orden superior que nos contiene, que nos da pertenenencia y que
es inútil desconocer. Ese orden superior es el Universo al que estamos
integrados en 'red'.
Como dijimos, créase o no, de las características
del paradigma se sirven los tecnócratas que insisten en permanecer estancos en
un modelo de desarrollo que presta utilidades egoístas y millonarias a los
mismos oligopolios; y los oligopolios económicos necesitan de las conductas
reptílicas de las personas. Estos a su vez, seguirán enviando a sus retoños a
un sistema educativo que les prometerá devolverles a sus pequeñines con una
formación valórica y técnica que los haga -tan o más- competitivos, -tan o más-
emprendedores, -tan o más- explotadores de ganancias, para que acumulen -ojalá-
más objetos y controlen -mayores- cuotas de poder de lo que fueron o hicieron
sus antepasados... ¡ lo peorcito de los reptiles ! (**)
Un paradigma para enamorarnos del mundo...
Hemos sido mal enseñados respecto de las
cualidades, limitaciones y potencialidades del 'capital natural', tanto interno,
del 'si mismo', y externo, del mundo externo, objetivo, desconociendo que ambos
funcionan de modo co-relacionado, en un solo sistema de la vida. Por
ello, sería indispensable abandonar la concepción antropocéntrica presente en
la educación, realizando una campaña de alfabetización paradigmática para
que todos -educadores y educandos- volvamos a aprender a deletrear el mundo,
-partiendo desde el kinder hasta los doctorados universitarios- desde una mirada
por la que cada uno solamente se sienta un minúsculo punto dentro del universo,
incorporando una visión eco-sistémica en la que todas las coordenadas de los
sistemas vivos converjan y sean espontáneamente respetadas. Como lo decía el
maestro Bateson: la verdadera belleza es la que aparece como tributo cuando
es posible visualizar la interconexión entre lo que aparentemente está
disociado. Pues para ello hace falta un meta-punto-de-vista que recree el
tejido en red del Universo, lo que en términos metafóricos se alcanza desde la
altura que logra el pájaro cuando alza su vuelo...
Sin un sentimiento de hermandad con la
creación entera es muy difícil que cambie una actitud de este tipo. Sentirse
en hermandad con la creación, integrado a la red del Universo es comprender que
a través de cada una de nuestras minúsculas acciones, se desconstruye y
reconstruye de modo incesante lo que nos afecta humanamente de modo silencioso,
y que durante generaciones y siglos, ha sido imperceptible a nuestro ojo ciego
por un paradigma que deberemos abandonar mal que nos pese.
Hagamos de nuestros retoños una bandada
de pájaros. La verdadera enseñanza
para asegurarles los insumos para una vida más plena, es que se contagien de un
tipo de humanismo del que devenga un respeto sagrado del Universo, constituido
de la misma materia respetable que la propia humanidad; ....almas salvajes
recuperadas y vibrantes por estar enamoradas del mundo...
"...Si deseo fundar en tí al montañero que marcha en la noche hacia la cima de estrellas, fundo la imagen que evidencia tu necesidad de abrevar esa leche de estrellas sobre la cima. Y si te veo, marino sobre el mar, es a causa de un rostro que ha hecho de la ausencia un tesoro, a causa del retorno que te cuentan los cantos antiguos de las galeras, a causa de las historias de islas milagrosas y de los arrecifes de corales allá lejos..."
"...Nosotros también somos árbol. El árbol no es semillas, después
tallo, tronco flexible, después madera muerta. El árbol es esa fuerza que
lentamente desposa al cielo. Eres aquel que se realiza. Y si sabes descubrirte
rama balanceada, bien pegada al olivo, saborearás la eternidad en tus
movimientos. Y todo alrededor de ti se hará eterno..."
"... Tejemos infatigablemente esa comunidad de los hombres, esa red de
lazos que hace que si uno muere, arranque algo a todos los demás..."
Todo lo que tenía que decirse, ya fue
dicho, solo se trata de educar para vivir de un modo más armonioso con el
Universo, si esto se logra, encontraremos un nuevo sentido a la vida pedestre,
en el que el Otro diverso se erija como un referente visible al que estamos
necesitados de respetar, porque sino aparecerá el riesgo de empobrecer o perder
la propia alma.
Educar para enamorarse del mundo, pasar de
ser reptiles a ser como pájaros...quizá sea la única tarea educativa
pendiente. Diría Charly Garcia:
¡ Say no more !.
(**) pido disculpas a algún lector que aloje en su bañera una mascota cocodrilo.
(*)
Docente e Investigadora en Psicología Social, Académica de la Escuela de
Psicología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Pertenece al
Grupo Multiversidad