Los estudiantes
creen que este tipo de espacios figuran en la
categoría de derechos de ellos y en la
categoría de deberes del colegio y del
cuerpo de docentes. Y por eso reclaman constantemente
su realización. Pero ¿hasta qué
punto los estudiantes están exigiendo
la obtención de estos programas por sus
ganas de participar, colaborar y de mostrar
sus capacidades, aptitudes y su trabajo? y ¿hasta
qué punto es simplemente un insistir
caprichoso que sólo pretende "perder"
clase?
Es deprimente ver cómo
muchos estudiantes obstaculizan y frustran el
esfuerzo y la buena voluntad de algunos pocos
que se empeñan por rescatar estos espacios,
donde se pueda mostrar el potencial artístico,
cultural y deportivo de la comunidad. Conocemos
muchos casos de estos, los vivimos día
a día, pues son los típicos que
con su actitud apática, pereza y falta
de compromiso, reflejan su falta de autonomía
y esperan siempre recibir pero nunca están
ahí para colaborar.
Lo peor de todo es que no sólo
no participan ni trabajan, sino que se dedican
a hacer críticas destructivas que dan
la estocada final y derogan el esfuerzo realizado
por unos pocos líderes. Es decepcionante
ver cómo a las convocatorias hechas para
que todos hagan parte de alguna actividad asisten
muy pocos, y, los mismos de siempre. Esto demuestra
que el reclamo general de los estudiantes responde
a una causa que consideramos perdida desde el
principio, porque todas las ganas de trabajar
y de esforzarse quedan anuladas y estamos seguros
de que si no existe participación activa,
autónoma y comprometida de los alumnos,
no se podrán tener eventos exitosos.
La única forma de volver
a tener esos viejos actos y de disfrutar de
aquellos programas como los festivales de la
canción y la expresión o la tan
anhelada semana cultural es garantizando que
estos no sean cargas ni responsabilidad absoluta
de los profesores y ciertos estudiantes, sino
que se hagan realmente para los estudiantes
y, sobre todo, por los estudiantes.
La invitación hoy es
a que participen activamente, a que no pensemos
en el día de clases "perdido"
o en salvarnos de los exámenes que tendríamos
que presentar ese día. La invitación
es a que propongamos e interactuemos; a no quedarnos
sentados esperando que nos sirvan y nos traigan
todo a nuestras manos, sino que unamos las manos
para realizar trabajos interesantes que marquen
la historia de nuestra institución.
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